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Trastornos de ansiedad

Published on 2 febrero, 2011 by in Videos

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Fobia social en TVE

Published on 2 febrero, 2011 by in Videos

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La ansiedad social temprana

Published on 14 abril, 2010 by in Investigación

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El estudio llevado a cabo por Murray Weeks, Robert J. Coplan y Adam Kingsbury (2008), pretendía explorar los factores que correlacionan con la ansiedad social (que es el temor a las situaciones sociales y a ser evaluado negativamente) y las implicaciones que conlleva. Para ello se escogió a una población subclínica de niños más pequeños que los estudiados en investigaciones previas, bajo el supuesto de que los niños más pequeños de 14 años sí que poseen la habilidad de asociar estados subjetivos de ansiedad a situaciones sociale (aunque de forma subclínica) y que los sentimientos de ansiedad social en ausencia de un trastorno diagnosticado son potencialmente desadaptativos para los niños. Por ello, las hipótesis de la investigación eran que los niños pequeños con elevados niveles de ansiedad social presentarían resultados socio-emocionales negativos, así como el uso de estrategias de afrontamiento diferentes y más desadaptativas en respuesta a estresores sociales  en comparación con sus pares no ansiosos. La investigación también apuntó a las incongruencias entre las evaluaciones de los profesores y los auto-informes de los niños acerca de la ansiedad social, ya existentes en la literatura anterior.

Para ello, la muestra seleccionada fue de n=178 (93 niños, 85 niñas), procedentes de 15 escuelas de Canadá y de varios grupos étnicos, en su mayoría raza caucásica. La duración fue de aproximadamente 8 meses. La participación fue voluntaria, a partir del consentimiento de las madres de los sujetos y no fue remunerada. La información se obtuvo por múltiples fuentes; por un lado se recogieron informes maternales, que se realizaron mediante la CPS, la Escala de Preferencia Social del Niño (Coplan, Prakash, O’Neil y Armer, 2004) y las Escalas BIS / BAS (Carver y White, 1995) acerca de su propia personalidad, centrando el interés en la subescala del Sistema de Inhibición Conductual (BIS) de las madres (percepción de la amenaza y orientación hacia el castigo). Por otro lado, en las entrevistas de evaluación se completaron los auto-informes adaptados de la SASC-R (La Greca, 1998) y otras medidas de ajuste socio-emocional: Cuestionario de Soledad y Insatisfacción Social para Niños Jóvenes (Asher, Hymel y Renshaw, 1984), la Escala de Gusto por la Escuela y Evitación (Ladd, Buhs y Seid, 2000) y la Escala de Informe de Afrontamiento (Causey y Dubow, 1992). Finalmente, los profesores completaron la Escala de Comportamiento Infantil (CBS; Ladd & Profilet, 1996) a fin de obtener datos de problemas socio-emocionales y la Escala de Habilidades Académicas de los niños ([Coplan et al. 2001] y [Coplan et al., 2008]) para ver el nivel de ajuste escolar.

Se obtuvieron interesantes resultados mediante los diversos análisis factoriales. Por un lado, en cuanto a la predicción de las puntuaciones de ansiedad social, no se observaron diferencias por sexo, pero se halló que  la timidez de los sujetos y la BIS de la madre constituyeron significativa pero moderadamente predictores de la ansiedad social infantil. Por otro lado, se exploraron las implicaciones socio-emocionales de la ansiedad social en los niños pequeños y las diferencias entre los auto-informes de los niños y la clasificación de resultados de los profesores.  Los niños socialmente ansiosos informaron significativamente más soledad y evitación de la escuela, y menos disfrute en ésta. Otras dificultades socio-emocionales relacionadas fueron la internalización del estilo de afrontamiento (que incluye la preocupación y la auto – culpa), y mayor búsqueda de apoyo en situaciones estresantes. En cuanto a las evaluaciones de los profesores, no se obtuvieron diferencias de grupo respecto al ajuste emocional; los profesores no evaluaron a los niños más ansiosos como más excluidos, o más prosociales. Sin embargo, en cuanto al ajuste escolar, puntuaron a los niños socialmente ansiosos como menos capacitados académicamente que el grupo de comparación.

Los resultados de la investigación muestran que los niños en esa franja de edad sí son capaces de proporcionar auto-informes internamente consistentes y válidos de la ansiedad social, y además ésta se asocia a dificultades socio-emocionales. En cuanto a la evaluación de la ansiedad social en sujetos más jóvenes. La adaptación del protocolo de la SASC-R mostró tener validez convergente  y los resultados internamente coherentes fueron consistentes con hallazgos previos en muestras con sujetos más mayores. Además,  los auto-informes de la SASC-R correlacionaron con la timidez y la BIS materna, que a su vez correlacionaron con la ansiedad social. Esto muestra por un lado que la timidez es un importante contribuyente temperamental a la etiología de la ansiedad social, y por otro lado, la correlación con la BIS materna deja ver la importancia de la socialización de los padres en el desarrollo de la ansiedad social. Las implicaciones de la ansiedad social temprana que se desprenden de este estudio mostraron como generalmente los niños con mayor sensación de ansiedad social también tendieron a experimentar otras dificultades en el funcionamiento socio-emocional, como sentirse más solos, no disfrutar en la escuela y querer evitarla con mayor frecuencia. También se observaron más estilos de afrontamiento negativo en respuesta a estresores sociales, y mayor probabilidad de usar estrategias de internalización. Estos resultados sugieren que a esta edad los niños socialmente ansiosos están empezando a desarrollar no sólo sentimientos negativos, sino también formas desadaptativas de afrontarlos. Además, los profesores los puntuaron como menos habilidosos académicamente, siendo este resultado coherente con la literatura existente. Los autores atribuyen este hecho a varias causas; podría ser que los niños socialmente ansiosos tengan menos habilidades académicas, o que se muestren más inhibidos en clase, de forma que insten a los profesores a pensar que disponen de menos recursos de los que realmente tienen. Por otro lado, las posibles causas que establecen los autores a la incongruencia entre las evaluaciones de los profesores y los auto-informes sobre ajuste socio-emocional de los niños socialmente ansiosos son dos: por un lado, que los niños experimentaran consecuencias negativas que los profesores no pudieran detectar, y por otro, que estos niños presenten distorsiones cognitivas, por las cuales sus percepciones acerca de las experiencias en el contexto escolar estén sesgadas negativamente. Esto representa un indicador de la necesidad de una intervención temprana.

Todos estos resultados se suman a la creciente literatura que sugiere que los sentimientos de ansiedad social pueden tener implicaciones negativas, incluso en el ausencia de un diagnóstico clínico de trastorno de ansiedad.

Título original: The correlates and consequences of early appearing social anxiety in young children

Journal of Anxiety Disorders
Volume 23, Issue 7, October 2009, Pages 965-972

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Redactado por la psicóloga Marta Lahuerta

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